© Agustí Centelles, VEGAP, Valencia 2004
El legado del fotoperiodista valenciano Agustí Centelles, fallecido en 1985, ha llegado al Centro de la Memoria Histórica de Salamanca, después de que sus hijos vendieran el archivo fotográfico al Ministerio de Cultura. Esta mañana, los dos hijos, Octavi y Sergi, depositaron en este centro salmantino los 12.000 negativos del fotógrafo en dos maletas y un archivador, según reconocieron a Efe tras entregar el archivo a la directora del Centro, María José Turrión.
Octavi Centelles ha asegurado que de esta manera "acaba la polémica", surgida con la Generalitat de Cataluña después de que los herederos del fotoperiodista catalán anunciaran la venta de su archivo al Ministerio de Cultura, que les abonará 700.000 euros. La única condición que se puso es que el archivo quedara unido, "sin disgregarse", por lo que se decidió depositarlo en el Centro de la Memoria Histórica de Salamanca, según ha explicado Octavi Centelles.
También ha recordado que la venta al Ministerio de Cultura se hizo tras haber recibido diferentes ofertas de compra de los fondos por parte de entidades sociales, particulares y empresas de subastas, además de la Generalitat de Cataluña. Los motivos por los que se decidió aceptar la oferta del Ministerio, frente a otras como la de una casa de subastas londinense "que la triplicaba", se han basado en "una mayor difusión y un mejor proyecto expositivo". Anoche llegaron a Salamanca los hijos de Centelles y, "para evitar problemas", llevaron las dos maletas con placas de cristal y la caja con los archivos de las fotos al Centro, aunque ha sido esta mañana cuando se ha procedido a la entrega oficial.
Los hermanos Centelles han declinado responder a la versión dada por el historiador Publio López Mondéjar, según la cual en el archivo del fotoperiodista catalán hay obras de otros fotógrafos, como Torrents y Gonsanhi. Así, Sergi Centelles ha asegurado que si "alguien quiere echar leña al fuego, que se queme, porque nosotros no queremos seguir con polémicas absurdas".
Con la entrega del archivo del fotoperiodista se concluye "el jeroglífico" que comenzó a hacerse "hace más de 70 años", según sus hijos. Todas los negativos entregados al Centro de la Memoria Histórica "están muy bien documentados, sobre hechos y con fechas aproximadas", por lo que para los hijos de Agustí Centelles es la conclusión "a lo que se buscaba desde hace 75 años, que alguien dé valor al trabajo" del fotógrafo catalán. Agustí Centelles Ossó, que nació en Valencia en 1909 aunque vivió en Cataluña desde muy pequeño, recibió el Premio Nacional de Artes Plásticas en Fotografía de 1984, otorgado por el Ministerio de Cultura.
SOBRE AGUSTÍ CENTELLES 1
Su familia se trasladó a Barcelona cuando Centelles tenía un año de edad. Entró a trabajar como aprendiz en 1924 en el taller fotográfico de Ramón Baños donde aprendió la técnica del retrato. Unos años más tarde se convirtió en ayudante de Josep Badosa quien le introdujo en el fotoperiodismo. En 1934 se independizó y colaboró en periódicos como La Publicitat, Diari de Barcelona, Última hora o La Vanguardia.
Al iniciarse la Guerra civil fue destinado al frente de Aragón y se dedicó a realizar reportajes sobre las tropas en el frente. Realizó reportajes sobre la conquista de Teruel y sobre la batalla de Belchite. Fue también colaborador del Comisariado de propaganda de la Generalidad de Cataluña y fue el encargado del archivo del ejército de Cataluña en Barcelona.
En 1939 se autoexilió a Francia y se llevó consigo los negativos de aquellas imágenes que consideraba más relevantes. Las tropas franquistas requisaron el resto de los negativos que aún se encontraban en su domicilio y que, posteriormente, se trasladaron al Archivo de Salamanca.
Estuvo preso en diversos campos de concentración donde consiguió salvar sus negativos así como las cámaras fotográficas que se había llevado consigo. Consiguió incluso establecer un pequeño laboratorio fotográfico en el campo de Bram , cercano a Carcasona, gracias a que poseía un carné de periodista expedido por las autoridades francesas.Fotografiando la penosa vida de los recluidos en estos campos de concentracion de Bram (2).
En 1939 consiguió un permiso especial para abandonar temporalmente el campo de concentración y trabajar en la vendimia. Cuando consiguió trabajo en un estudio fotográfico el permiso se convirtió en definitivo. En 1942 entró en contacto con la resistencia francesa con la que empezó a colaborar realizando fotografías para identificaciones falsas.
Algunos de los miembros del grupo de la resistencia fueron detenidos en 1944 y el laboratorio fotográfico fue desmantelado. Centelles dejó sus negativos en una buhardilla de Carcasona perteneciente a la familia que lo había acogido durante su exilio. Hizo esto porque entendía que no podía volver a su país con un material que, de ser requisado, podía comprometer a las personas que aparecían en las fotografías ante las autoridades franquistas. Tras ello, regresó a Cataluña, entrando por la frontera andorrana, y se instaló en Reus en donde residió de forma clandestina durante dos años.
En 1946 regresó a Barcelona y se presentó ante las autoridades. Fue juzgado y quedó en libertad condicional.
Su pasado político le impidió dedicarse de nuevo al fotoperiodismo por lo que se decantó por la fotografía industrial y publicitaria, realizando encargos para productos como Chupa Chups y Anís del Mono.
En 1976 se trasladó de nuevo a Francia para recuperar los negativos que había dejado durante su exilio. Las imágenes volvieron a exponerse y Centelles se convirtió en un símbolo de los fotoperiodistas de guerra. En 1984, el Ministerio de Cultura le concedió el Premio Nacional de Fotografía.
En la actualidad sus hijos, Sergi y Octavi, se dedican a dar a conocer la obra de su padre Agustí.
Centelles fue el tercer fotógrafo en utilizar una cámara Leica de paso universal que le permitió realizar un tipo de fotografía diferente. Los retratos de Centelles tenían una gran fuerza expresiva dejando a un lado las clásicas fotografías planas, sin relieve, que hasta entonces se realizaban y que estaban, en cierto modo, condicionadas por las cámaras de placas y por la utilización del magnesio. No buscaba tanto la creatividad como mostrar la realidad tal y como era.
En el campo de la fotografía de guerra, realizó imágenes que, además del valor informativo, tenían valor propagandístico, lo que hizo que muchas de ellas fueran portada de los principales periódicos, sobre todo en La Vanguardia.
En noviembre de 2009 se dio a conocer que el Ministerio de Cultura adquirió su archivo completo por una cantidad de 700.000 Euros (inferior a los 850.000 Euros que le ofrecía de salida la casa de subastas Christie's y superior a los 500.000 Euro que inicialmente habian pactado con la Generalitat de Catalunya), una biografía sobre el fotógrafo y algún ensayo sobre el mismo, así como la correcta difusión de su obra de forma gratuita por todo el mundo. El destino será el Archivo Histórico de Salamanca.